Mi historia de dolores

Oct 20, 2017 | Por | Categoría: Noticias

Estar enferma incapacita.

Estar enferma baja la autoestima.

Estar enferma debilita el alma.

Estar enferma te aleja de lo que te gusta.

Todas esas frases las escribo solo después de haber vivido en un desierto de ideas y sentimientos.

Iba por la vida sin pensar, sentir y menos actuar.

mi historia de dolores

Los dolores de cabeza hoy, mañana los músculos y así sucesivamente, hasta que luego de varias idas y vistas a las droguerías y clínicas de mi ciudad, en donde médicos, regentes de farmacias y hasta enfermeras me decían qué tomar.

Un día en un paradero, antes de tomar el camión, una señora como de 67 años o menos, me vio haciendo ejercicios de un lado a otro con mi cabeza, me preguntó? ¿te pasa algo? Y como si fuera normal le conteste: todo, me duele todo.

Toma un acetaminofén, me contesto, eso es bueno.

No lo ingerí porque desde hace varios años, ya lo tomaba con alguna frecuencia encontrando alivio momentáneo, pero no cura estos dolores.

En otra ocasión en una cafetería cerca de la capital, escuché la conversación animada entre dos personas, él como de 50 años y ella unos 15 años menor, se reían y comentaban jocosamente sobre la vez que habían roto amistad por un equívoco.

Ella le dijo: yo me perdone y te perdone de lo contrario seguiría enferma.

Él contesto, es verdad! perdonar, sana, pero sabes que también alimentarte bien, (hubo risas), porque dejaste de comer tantas hamburguesas y chile.

Cada vez escuchaba más aspectos del cómo la gente se curaba y les funcionaba, pero yo seguía con esos dolores aquí y allá que solo hacían amarga mi existencia.

Yo había hecho varias de las cosas que escuchaba, pero esos dolores ahí seguían sin quererse ir de mi.

Un día entré a una sala de belleza, para aminorar mi estado y darme fuerzas al hacerme un manicure, pero no fue el manicure lo que pague allí, pague conocimiento.

Con una mirada de infinita comprensión la mujer al frente mío, quien escuchó por 30 minutos mi letanía de quejas sobre los dolores, me miró y dijo has probado con harpagofito?, harpa qué? Repique, sacó de su bolso un lápiz y papel y lo escribió Harpagophytum.

Le pregunte, usted es médico? No, me respondió- es que yo al igual que tu sufría de muchos dolores sin saber qué hacer, hasta que mi médico homeópata, me habló de este maravilloso producto natural.

Para hacer corta y feliz esta historia que me ha pedido el Informativo natural, escriba, como testimonio de lo que pueden hacer los productos naturales en los seres humanos.

Les escribo que el Harpagophytum, ha sido la solución.

No sé en qué países lo venden pero si sé que en mi ciudad lo encontré, lo tomo y mis dolores han disminuido en un 80%, si de algo les sirve esta sugerencia, se las dejo con afecto.

Lupita Fernández.

El Informativo natural te invita a escribirnos tu historia a info@informativonatural.com

 

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